sábado, 22 de enero de 2011

Cubren con tela todo el perímetro del Templo de Luren


Ica  (Daniel Bravo Dextre).- Revisamos la Biblia repetidas veces y no hallamos respuestas que nos hagan comprender el comportamiento obstinado que viene teniendo el Obispo y el Párroco de Luren, quienes han polarizado el sentimiento de los fieles católicos entre los que están a favor de la premeditada demolición y los que se oponen a ella desde lo más profundo de su corazón. Ambos grupos encontrados tienen sinceras razones en cuanto al futuro del Santuario del Señor de Luren, pero ningún lider religioso se ha tomado la molestia de buscar puntos de coincidencia o hacer que el tema de la restauración o reconstrucción pase a ser manejado por arquitectos y connotados ingenieros estructuralistas, representantes de ambas tendencias, a efecto que la ciencia y la técnica tengan la última palabra en este entrampamiento bizantino que de pronto nos tiene enfrentados y no permite que veamos la luz al final del túnel.

Tiempos aquellos

Qué distinto se presenta el panorama post terremoto 2007, frente a los sucesos de fe y esperanza que se presentaron luego que un voraz incendio redujera a cenizas en 1918 la antigua Iglesia del Señor de Luren.

En ese entonces no hubo un Obispo o un Párroco que manipularan a los fieles hasta enfrentarlos, como ahora está ocurriendo. Todos al unísono vertían el mismo pensamiento, soñando y suplicando que el Cristo Moreno de Luren volviera a contar con un nuevo Templo porque el anterior quedó totalmente estropeado, cosa que no ocurrió en el 2007.

La contribución económica fue espontánea por parte de devotos de condición humilde y de posición acomodada, ya que existía consenso entre todos. Esto no se está observando ahora, ya que en la reciente Luretón se recaudó menos de seis mil soles.

Es increíble que el Obispo y el Párroco no se hayan dado cuenta de esta lectura que el más ignorante entendería: Los fieles iqueños no quieren colaborar en algo que estará destinado a demoler el Templo de Luren que es el ícono de nuestra fe y que nuestros padres con amor construyeron.

Ignorancia atrevida

También hemos escuchado con cierta preocupación decir a los promotores de la demolición: aquellos que están en contra de nuestro proyecto de hacer un Templo "más seguro y más espacioso" no tienen autoridad para hablar porque no van a misa y sólo están en las procesiones.

Quien dice esto no conoce nuestra realidad católica, porque es un advenedizo y no ha vivido en Ica. Desde hace muchos años a las misas dominicales (las más concurridas) del Templo de Luren sólo va un reducido número de fieles que tiene costumbre de ir. Otros no lo hacen por el poco espacio que hay, prefiriendo quedarse en casa o asisten a las Iglesias o Capillas de su barrio o distrito.

Eso no quiere decir que no tengan al Señor de Luren como el Santo Patrono que guía sus vidas. La gran muchedumbre que se observa en las procesiones nos da una idea que el pueblo católico es grande, y que por lo tanto merece ser escuchado a través de quienes creen representarlo.

Ovejas perdidas

Quien pretende ponerle una mordaza a los fieles que se oponen a la demolición, indicando que no tienen autoridad "por no acudir a misa", está violando lo que nuestro Señor Jesucristo predicó y enseñó.

Ningún creyente debe ser marginado y el Obispo Héctor Vera Colona debe emular a aquel pastor que dejó en el corral a las 99 ovejas y salió en busca de aquella que se había perdido.

En Ica son poquísimos los jóvenes que se animan a seguir las sendas del sacerdocio. Se tiene que "pedir prestado" religiosos de otras ciudades del país y de naciones extranjeras para atender la demanda de misas. Esto debe ser motivo de preocupación del Obispo, quien debe pensar que nada bueno se consigue "ninguneando" a los fieles que no van a misa y que lo más conveniente es salir a buscar a las "ovejas perdidas", dialogando con ellas dentro de una divina humildad (Jesús le lavó los pies a sus apóstoles y comió con los fariseos y publicanos).

Decimos todo ello, porque no nos parece prudente y sensato que se haya tapado con tela oscura todo el perímetro de la Iglesia, como pretendiendo ocultar algo siniestro, algo que los avergüenza (como el gato); más aún, cuando se ha descubierto que mintieron cuando afirmaron que tenían autorización del INC y de la Gerencia Municipal de Desarrollo Urbano para destruir la Plazuela Luren. ¿Qué otras mentiras vendrán?

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